viernes, 13 de marzo de 2009

Marte la Historia Oculta del Planeta Rojo



Misterios de Marte

Historia Oculta del Planeta Rojo


La Vida no es privativa de la Tierra, y lo que leerás a continuación así lo demuestra

CORRÍA EL AÑO 1906 CUANDO el renombrado astrónomo americano Percival Lowell anunciaba mediante su publicación Marte y sus Canales, la posible existencia de vías de irrigación sobre la superficie marciana. Sus investigaciones se habían visto influenciadas por los descubrimientos de otro colega, Giovanni Shiaparelli, astrónomo italiano que en 1877 descubrió unos extraños surcos en la superficie del planeta rojo a los que se refirió como “canali”. Lowell creía que el agua proveniente del hielo de los polos discurría por dichos canales, enfatizando además que las zonas oscuras del planeta correspondían a zonas de vegetación, y las claras, a zonas de desierto. Hasta aquí las teorías de Percival podrían ser aceptadas –o aceptables–, al menos de cara a futuras investigaciones, pero Percival quiso ir más allá y se atrevió a promulgar que los mismos habían sido construidos por una civilización inteligente como método de subsistencia.

El Sr. Lowell sacrificaba así su reputación, pues muchos de sus colegas le tildaron de fantasioso. No obstante estas ideas calaron profundamente en las mentes de la sociedad estadounidense, que pronto imaginó una civilización extraterrestre habitando la superficie del que más adelante sería conocido como planeta rojo. Percival ni atisbaba en el más revelador de sus sueños que sesenta años después unas sondas llamadas Viking amartizarían suavemente sobre la superficie de ese mundo que tantos años había investigado. A partir de entonces los ojos con los que miraríamos a Marte se dividían entre los que creían la versión de la NASA, y los que la ponían en duda.

La Agencia Espacial Norteamericana, después de sus logros de 19694, quiso dar un paso más adelante y comenzó a poner sus ojos sobre la polvorienta y fría superficie de Marte. Así, en 1976 y después de las investigaciones de las Mariner, hacía su llegada el 20 de julio de 1976 la Viking-I, primera de las más exitosas misiones de la NASA. Ésta se componía de una sonda de aterrizaje y otra orbital. La que debía amartizar tenía como principal misión la búsqueda de vida en el planeta rojo a través de diferentes métodos, entre los que destacaban el análisis de las imágenes enviadas y el análisis in situ de muestras recogidas por la Viking.




Al contrario de lo que mucha gente pudiera pensar, y tal y como afirmó el Dr. Gilbert Levin, uno de los científicos al cargo de las investigaciones de las citadas sondas, éstas encontraron indicios de vida. La NASA argumentó que puesto que no se habían hallado muestras de moléculas orgánicas durante los análisis, el planeta era prácticamente estéril. Pero había otras pruebas que ponían en entredicho tales afirmaciones... Éstas también fueron sometidas a procesos metabólicos –como la fotosíntesis y la quimiosíntesis–, dando asombrosamente resultados positivos al liberar grandes cantidades de oxígeno tras ser tratadas con un nutriente orgánico.

Pero ahí no acabaron los estudios positivos; cuando la muestra fue sometida a grandes
temperaturas –posteriormente de ser marcada–, se encontró que dicha marca se encontraba ausente, lo que cabría esperar si la reacción original hubiera sido causada por una agente biológico.

El por qué la NASA minimizó estos resultados sigue siendo un enigma. Sin embargo, las cosas cambiarían en 1996 cuando en un hito sin precedentes en la historia, la agencia espacial anunciaba haber encontrado vida microscópica, eso sí, en un meteorito encontrado en la Antártida en 1984. Se trataba de ALH84001, el trozo de asteroide más prolífico de la historia. Llevábamos años buscando vida en Marte y de pronto la encontramos… pero aquí en la Tierra. El anuncio se difundió por todo el mundo y el interés por la NASA, Marte y las misiones espaciales se intensificó. Sin lugar a dudas la estrategia de ésta para recaudar fondos e impulsar de nuevo la exploración espacial había funcionado a las mil maravillas, ¿o es que nos queda alguna duda de que dicho anuncio no cumplía a dicho fin?

De nuevo Marte volvía a estar de moda; esos ínfimos mini fósiles era los mas cerca que estábamos de nuestros “hombrecitos verdes”. Sí, era vida microscópica, pero nadie pudo evitar volver a recordar la historia de la cara...

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